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4 de noviembre de 2007

Un sistema fiscal solidario

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La concepción con que se diseñó el IRPF es una expresión de la más pura solidaridad aplicada.
Un País que quiera progresar con justicia social, debe tener un sistema impositivo que apunte a ello, pagando más quien más puede hacerlo.
Para muchos sectores de esta sociedad, parecería que la Solidaridad es Inconstitucional, interpretando la Constitución dislocadamente en el tiempo y según sus intereses sectoriales.
Pero lo sorprendente, o no tanto, es ver cómo se olvidan las urgencias de los más necesitados y las prioridades tan largamente enarboladas por la gente de bien, cuando se afectan los intereses propios, festejando un dictamen del Fiscal de Corte que atenta contra todo lo que se pueda hacer en el sentido de la Solidaridad Fiscal.
¿Qué nos queda entonces para cumplir con la Constitución interpretada por esos sectores?, ¿que cada quien aporte a voluntad, apostando a la solidaridad individual y voluntaria?. Realmente no creo que se logre con la ayuda de los medios, con programas de televisión, obtener los dineros para la Educación, la Salud, la Seguridad y la Previsión, para los que no pueden obtenerla directamente de empresas y sistemas privados o por la vía de la excepcionalidad.
Si bien el sistema debe mejorarse, no nos dejemos atrapar por la conveniencia inmediata, porque otros vendrán que nos pondrán los impuestos que tanto conocemos, como la corrupción en altas esferas, la devaluación, la disminución de los salarios, etc. etc; porque para esos sectores todo eso sí es constitucional.

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