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7 de enero de 2010

Un Gobierno Comunal para una Sociedad Evolutiva.

En estos momentos en que debemos enfrentar alternativas electorales para definir el rumbo de Lavalleja, mi prima Marisa me ha inspirado, desde su artículo en facebook, en estas reflexiones que voy a compartir.

Las alternativas a la formación de una nueva sociedad y una vida mejor para todos, no se engendran en la cabeza de los intelectuales o de programas partidarios, sino en la práctica social, a través de movimientos étnicos, ambientalistas y comunidades de base.
Y en Lavalleja es el Frente Amplio, con toda su organización, quien mejor interpreta la importancia de un gobierno comunal para que la sociedad evolucione hacia la afirmación de las alternativas socio-políticas que pueden sustentar el tránsito hacia una vida mejor para todos.
Porque sin pretender ser exhaustivos ni excluyentes, para gestar tales alternativas se necesitan cuatro actitudes que al Frente Amplio le son propias:

La primera actitud: "una visión crítica". Esto sin duda profundiza las contradicciones del capitalismo neoliberal, en la medida en que la expansión globalizada del mercado estimula la competitividad comercial y desleal entre las grandes potencias; genera proteccionismo de los poderosos para aumentar la brecha mercantil con los menos poderosos; desplaza la producción en forma controlada por los poderosos hacia regiones donde se puedan pagar salarios irrisorios; estimula el éxodo de las regiones pobres hacia las ricas; introduce tecnología de punta que reduce los puestos de trabajo; vuelve a las naciones dependientes del capital especulativo; e intensifica el proceso de destrucción del equilibrio ambiental del planeta.

La segunda actitud: "organizar la esperanza". Encontrar alternativas es un trabajo colectivo, puesto que no surgen de la cabeza de intelectuales iluminados o de gurús ideológicos. De ahí, la importancia de dar consistencia organizativa a todos los sectores de la sociedad que esperan otra cosa diferente de lo que se ve en la realidad actual, desde agricultores que sueñan con organizarse para trabajar sus propias tierras a jóvenes innovadores interesados en la preservación del medio ambiente.

La tercera actitud: "rescatar la utopía", se trata de no destruir con la modernidad las instancias comunitarias existentes, como la familia, los movimientos sociales, el Estado democrático, los sindicatos, etc. El proyecto de atomización de la sociedad reduce la persona a la condición de individuo desconectado de la coyuntura socio-política-económica en la cual se inserta, y lo considera mero consumidor. Por lo mismo se extiende también a la esfera cultural. El individualismo concebido de esa manera es opuesto al personalismo. En su apogeo individualista, el capitalismo lo mercantiliza todo: la biodiversidad, el medio ambiente, la responsabilidad social de las empresas, el genoma, los órganos arrancados a los niños, etc. y hasta nuestro mismo imaginario.
Sin utopías sólo el individualismo descarnado subsiste, y no hay movilizaciones motivadas por la esperanza, ni posibilidad de visualizar un mundo diferente, nuevo y mejor.

La cuarta actitud: "elaborar un proyecto alternativo". La esperanza favorece la emergencia de nuevas utopías, que deben ser traducidas a proyectos que señalen las bases de una nueva sociedad, eso implica el rescate de los valores éticos, del sentido de justicia, de las prácticas de solidaridad y compartimiento, y del respeto a la naturaleza, en suma, se trata de un desafío también de orden espiritual: debemos priorizar los “bienes infinitos” sobre los “bienes finitos”; los "bienes intangibles" sobre los "bienes tangibles".

El proyecto de una sociedad tal, exige revisar los aspectos teóricos y prácticos de la democracia participativa y de la preservación ambiental.

Esto implica la capacidad de incorporar el concepto y las prácticas de igualdad social y desarrollo sustentable a partir de las experiencias de los movimientos sociales y ecológicos.
Es vital incluir en el proyecto y en el programa los paradigmas emergentes actuales, como ecología, ética comunitaria, economía solidaria, espiritualidad, feminismo y holística.
Este sueño, esta utopía, esta esperanza, es una lucha por la defensa de la vida.
Y en Lavalleja tenemos ahora la oportunidad de afianzarla desde el gobierno comunal, abandonando las prácticas de gobiernos que utilizan el Poder para su propia preservación, mediante actitudes contrarias a la EVOLUCIÓN SOCIAL.

2 comentarios:

Ricardo Chichet Taddei dijo...

excelente nota, felicitaciones a Marisa.
Sin Utopías no hay evolución, y sin evolución reina el estancamiento.
Precisamos que Lavalleja CAMBIE a Rojo, Azul y Blanco

Ricardo Chichet Taddei dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
 
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